CIUTAT MORTA PREMIADO MEJOR DOCUMENTAL EN EL FESTIVAL DE MÁLAGA

Palmarés oficial del 17 Festival de Málaga.

Diari Ara: ‘Ciutat morta’, premi al millor documental al Festival de Màlaga

TV3: “Ciutat morta” i “Gabor”, guardonats al 17 Festival de Màlaga

BTV: Palmarès barceloní al Festival de Málaga

elDiario.es: Un documental sobre el cas 4F, premiat al festival de Málaga

 

 

 

Anuncis

CIUDAD MUERTA en la sección oficial del Festival de Málaga.

La película de no ficción CIUDAD MUERTA ha sido seleccionada en la sección oficial de la categoría documental de la 17 edición del Festival de Málaga.

CIUDAD MUERTA opta a los siguientes premios:

Biznaga de Plata al Mejor Documental.
Biznaga de Plata al Mejor Director.
Biznaga de Plata Premio Especial del Jurado.
Biznaga de Plata Premio del Público.

La película competirá con 22 otros documentales que se presentarán entre el 21 y el 29 de marzo de 2014 en la ciudad andaluza.

La importancia de esta selección es crucial por dos motivos: De entrada, porque se trata de un proyecto de crítica social y política de gran radicalidad que apunta, con nombres y apellidos, responsables de un grave caso de corrupción que la ciudad de Barcelona carga en su espalda. CIUDAD MUERTA es, además, un ejemplo de cultura libre, producido con licencias Creative Commons y de forma autogestionada.

Imatge

LA VOZ DE TENERIFE

“MiradasDoc permite mostrar películas como ‘Ciudad muerta’, que no entra en salas comerciales”

http://lavozdetenerife.com/not/51308/xapo_ortega___ldquo_miradasdoc_permite_mostrar_peliculas_como__lsquo_ciudad_muerta_rsquo__que_no_entra_en_salas_comerciales_rdquo_/

Xapo Ortega, codirector de la película Ciudad muerta, dijo ayer que el Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Isora, MiradasDoc, es “un espacio con sensibilidad hacia los temas sociales donde caben trabajos como los nuestros, que, dada su naturaleza, no los vamos a encontrar en salas comerciales ni por supuesto en televisión”.

La cinta denuncia un grave caso de corrupción policial y torturas ocurrido en Barcelona en 2006 y que ha sido silenciado durante años por parte de la clase política e incluso de la judicatura, aseguró Ortega.

El documental compite en la VIII edición del Festival isorano dentro de la competición nacional y fue rodado durante un año y medio por el propio Ortega y por Xavier Artigas, que buscaban con la producción de este trabajo sacar a la luz un caso de torturas y persecución policial en medio de una sociedad democrática occidental; algo que, según ellos, pasa desapercibido pero no por ello deja de ocurrir.

“Esta película habla de la tortura, de esa tortura que pensamos que pasa lejos”, dijo Ortega tras uno de los pases de su película, que fue proyectada en dos ocasiones a lo largo de esta semana en el auditorio de Guía de Isora. “La tortura es una de esas cosas que nos dicen que ocurren fuera de las fronteras de la democracia avanzada, fuera de Europa, pero en realidad es habitual que pase aquí cerca, aunque nos digan que no. Esta película habla de uno de los casos en los que ocurre aquí”.

El documental narra unos hechos acaecidos en Barcelona en 2006, que han sido denominados como el 4-F y en los que cuatro personas –tres ciudadanos sudamericanos y la española Patricia Heras, que acabó suicidándose– fueron acusadas de intento de homicidio de un guardia urbano y condenadas por un delito que, según Ortega, no habían cometido.

La corrupción en este caso llegó hasta el mismo alcalde de Barcelona, en aquel entonces Joan Clos, y a la judicatura, pues una jueza –añade el codirector– rechazó durante el juicio todas las pruebas de la defensa.

Ortega confiesa que su actividad cinematográfica está vinculada directamente a su condición de activista social. De hecho, la idea de rodar este documental surgió del seno de la comisión del 15-M de Barcelona, que ha producido otros 400 vídeos de menor duración con denuncias sociales. Para el desarrollo del proyecto, Ortega y Artigas recurrieron a la financiación colectiva a través de la plataforma Verkami, con la que consiguieron 4.700 euros que les sirvieron para empezar a grabar. Precisamente por esta circunstancia, los directores tienen la intención de liberar en los próximos meses la licencia de la película con el fin de que pueda ser visionada y distribuida sin ningún tipo de limitación ni contraprestación económica.

SETMANARI LA DIRECTA

El documental del cas 4F aconsegueix la menció honorífica al festival internacional Miradas Doc 

http://www.setmanaridirecta.info/noticia/documental-del-cas-4f-aconsegueix-una-mencio-honorifica-al-festival-miradas-doc

Aquests dies es celebra al municipi canari Guía de Isora la vuitena edició del Festival Internacional de Cinema Documental Miradas Doc. A la secció competitiva a millor documental nacional s’ha presentat l’obra Ciutat Morta, documental que pretén denunciar un dels pitjors casos de corrupció política, judicial i policial viscuts a la ciutat de Barcelona, el que es coneix com a cas 4F. Malgrat les retallades pressupostàries de l’edició d’enguany del Miradas Doc, el festival segueix sent un gran referent internacional en el panorama del cinema documental.

Després de moltes hores de deliberació, el jurat de Miradas Doc ha decidit, en un gest molt poc habitual, concedir una menció honorífica a l’obra, que s’ha disputat el primer premi amb un altre audiovisual. El passat dimarts, en una entrevista a un dels realitzadors de Ciutat Morta al programa El Septimo Vicio de Radio 3, el presentador Javier Tolentino es va mostrar molt interessat en el treball i va proposar als seus autors una projecció a la Cineteca de Madrid el proper mes de desembre.

El documental ha despertat un gran interés entre les assistents al festival així com entre la mateixa organització. Els recents casos de brutalitat policial a la ciutat de Barcelona, com ara la mort de Juan Andrés Benítez posteriorment a l’agressió dels Mossos d’Esquadra, ha fet que els comentaris després de les dues projeccions de la pel·lícula, el diumenge 3 i el dilluns 4 de novembre, s’hagin centrat en “el greu problema d’impunitat policial que hi ha a la ciutat de Barcelona”, tal i com ens explica Carlos Ortega, un dels realitzadors de Ciutat Morta.

L’alcalde de Guía de Isora, després d’assistir a la projecció, va felicitar als autors del treball i va expressar la seva preocupació per la situació d’impunitat en la que es troben els cossos policials a la ciutat de Barcelona, tant pel que fa al cas 4F com per les últimes informacions aparegudes als mitjans.

Carlos Ortega també ha destacat el fet que cada vegada que es projecta Ciutat Morta es posa en qüestió la versió oficial que des dels mitjans de comunicació generalistes sempre s’ha donat d’aquells fets succeïts la matinada del 4 de febrer de 2006, negant sempre la veu als qui són els protagonistes del documental.

SINOPSIS

En junio de 2013, un grupo de 800 personas ocupan un cine abandonado del centro
Barcelona para proyectar un documental. Rebautizan el antiguo edifcio en honor a una
chica que se suicidó dos años antes: Cinema Patricia Heras. ¿Quién era Patricia? ¿Por
qué se quitó la vida y qué tiene que ver Barcelona con su muerte? Esto es exactamente
lo que se quiere dar a conocer con esta acción ilegal y de gran impacto mediático: que
todo el mundo sepa la verdad sobre uno de los peores casos de corrupción policial en
Barcelona, la ciudad muerta.

UNO DE LOS PEORES CASOS DE CORRUPCIÓN POLICIAL

La noche del 4 de febrero de 2006 terminó con una carga policial en el centro de Barcelona. Fue en los alrededores de un antiguo teatro okupado en el que se estaba celebrando una festa. Entre los golpes de porra, empezaron a caer objetos desde la azotea de la casa okupada. Según relató por radio el Alcalde de Barcelona pocas horas después, uno de los policías, que iba sin casco, quedó en coma por el impacto de una maceta.

Las detenciones que vinieron inmediatamente después del trágico incidente nos relatan la crónica de una venganza.

Tres jóvenes detenidos, de origen sudamericano, son gravemente torturados y privados de libertad durante 2 años, a la espera de un juicio en el que poco importaba quién había hecho qué. Poco importaba que el objeto que hirió al policía hubiera sido tirado desde una azotea mientras que los detenidos estaban a pie de calle. Otros dos detenidos aquella noche —Patricia y Alfredo— ni siquiera estaban presentes en el lugar de los hechos: fueron detenidos en un hospital cercano y hallados sospechosos por su forma de vestir. Poco importaba si había pruebas o evidencias que exculpaban a todos los acusados. En aquel juicio no se estaban juzgando a individuos sino a todo un colectivo.

Se trataba de un enemigo genérico construido por la prensa y los políticos de la Barcelona modélica. Barcelona, la ciudad que acababa de estrenar su llamada “ordenanza de civismo”, una ley higienista, marco legal perfecto para los planes de gentrifcación de algunos barrios céntricos, destinados al turismo. Los chicos detenidos aquella noche eran cabezas de turco que encajaban perfectamente, por su estética, con la imagen del disidente antisistema: el enemigo interno que la ciudad modélica había ido generando aquellos últimos tiempos.

Años después, dos policías son condenados a inhabilitación y penas de prisión de más de 2 años por haber torturado a un chico negro. La sentencia demuestra que los agentes mienten y manipulan pruebas durante el juicio. Para encubrir las torturas, acusan al joven de ser trafcante de drogas, pero el juez descubre un montaje: el negro es en realidad, hijo de un diplomático: el embajador de Trinidad y Tobago en Noruega.

Estos agentes resultan ser los mismos que habían torturado a los jóvenes detenidos aquella noche del 4 de febrero de 2006 y algunos de los testigos que declararon en su contra durante el juicio. El mismo modus operandi en ambos casos. La única diferencia: el origen social de las víctimas.

La enésima historia de impunidad policial, acompañada por buenas dosis de racismo, clasismo y la vulneración de derechos fundamentales, todo ello amparado por un sistema judicial heredero del régimen franquista y unos políticos obsesionados con el negocio inmobiliario que brinda la Marca Barcelona a costa de sus ciudadanos.